Desde hace tiempo escuchamos las expresiones smart-contracts,
Blockchain, ICO, Bitcoin, pero no tantos saben bien de lo que
hablan o a lo que se refieren, aunque cada vez son más.
Es merecedor de nuestra atención que antes
dediquemos unas líneas a la tecnología de la que emergen y que respalda a los smart-contracts,
Blockchain. Ésta es una tecnología de registro distribuido que actúa como un
registro mayor de eventos digitales. Se organiza en bloques protegidos y
enlazados entre sí mediante criptografía que basa su funcionamiento en consenso
P2P. Es permanente, inmutable y distribuido.
¿Qué son?
Los smart-contracts no son contratos al uso. Realmente son líneas de script diseñadas para
ejecutar una operación si se da una condición.
¿Qué características poseen?
- Son autoejecutables ¿Qué quiere decir? Que no necesitamos a un tercero “de confianza” que
lo ejecute o valide la condición por nosotros, y lo que impresiona más, que no
necesitamos conocer quién es la otra parte (pero esto es otro tema). Es decir,
el programa que ejecuta el script detectará que la condición o hecho se ha dado
–“A”- y por lo tanto ejecutará la consecuencia –“B”-. - Son inmutables. Como es lógico si la tecnología que los respalda nos ofrece
inmutabilidad del registro, aquello derivado de un smart-contract,
también lo será. - No necesitan a un tercero o conocer a la otra parte. Están basados puramente en
hechos objetivos que no dan lugar a la interpretación que tanto nos gusta a los
juristas. No necesitan de la confianza en un tercero o en la contraparte, ya
que producido un evento, se ejecutará el “acuerdo”. Por lo que, por ejemplo,
para una transacción de criptomonedas (lo más básico que podemos imaginar),
mediante criptografía y comprobación de los hashes del bloque, se
comprobará que un usuario “X” posee suficientes unidades, que provienen de una
o varias transacciones anteriores, para poder transmitírselas a “Y”, siendo que
ambos están identificados por el hash de una clave pública que se ha
creado en base a una clave privada otorgada al crear un usuario en la
aplicación cliente de una blockchain concreta, con la cual “X” de forma
correcta firma la operación a ejecutarse.
¿Pero y cómo se comprueba que el suceso ha ocurrido?
En el
caso de que el evento se haya producido en la propia cadena de bloques, será
sencillo, pues serán los nodos a través de su función de validadores, como
exponíamos quienes den validez a la operación.
Pero no obstante ¿Y si el evento se ha producido fuera de la cadena? En este caso, la Blockchain a través de los oráculos registrará que el evento se ha producido fuera y lo transformará en un evento digital que se añada a la cadena, el cual una vez confirmado dará lugar a la ejecución.
Este artículo ha sido escrito por Pablo Viedma, Head of Tech & Privacy y abogado asociado en Aktion Legal Partners; además de investigador en temáticas como la sovereign identity y la ciberseguridad.
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